martes, 31 de marzo de 2020

HE GANADO A MERCULES

Esta historia viene de hace un tiempo. Cuando mi hija mayor que en un par de meses cumple los 6 años, vio por primera vez la película de Hercules de Disney. La encantó, especialmente cuando el personaje se vuelve “cachas” gracias al entrenamiento de Phil, y cuando llega ese final “made in Disney” y renuncia al Olimpo para seguir junto a Meg. Así fue como la película dejo una gran huella en mi hija. 
A partir de esa experiencia, cada vez que yo volvía a casa tras mi sesión de rodaje (running para los modernos) ella siempre me preguntaba; ¿Papa, has ganado a Mercules? La primera vez me sorprendió tanto que automáticamente dije que no. ¿Como iba yo a ganar a un personaje como Hercules? Pero tampoco la dije que eso no podría ser porque Hercules es un personaje mitológico.
La siguiente vez sucedió lo mismo, ella hizo su pregunta, y yo mi respuesta de padre encasillado. Pero luego empecé a maquinar. No podía seguir así mucho tiempo, porque entonces ¿Que iba a pensar mi hija sobre su padre? ¿Que era un piltrafilla? Estaba bien ser sensato, pero un padre es un padre, y con una niña de 4 años creo que hay que dar lugar a la fantasía, y porque no, aprovechar la situación. Por lo que decidí que Hercules era un registro de espacio/tiempo, es decir, cuando salgo a correr, en función a mi estado de forma siempre tengo unos tiempos por kilometro como referencia a batir. Bien, pues ese era nuestro “Mercules”.
Después de este plan maestro, cuando mi hija volvió a preguntar tras la siguiente sesión, la respondí con toda mi convicción que había vuelto a perder, pero por muy poco, y la conté detalladamente el trascurso de la carrera y como me gano en los metros finales.
La siguiente vez quedamos empates, luego ya me tocó ganar, pero porque Mercules se hizo daño en un musculo… Y a partir de ahí la fui contando el resultado según los tiempos de la carrera. Cuando yo ganaba varios días seguidos, Mercules humillado, se ponía a entrenar muy seriamente. Entonces yo estaba mejor de forma y Mercules pasaba a ser un registro de tiempo mas bajo. Y volvía a ganarme, luego empatábamos, volvía a ganar yo… y de esa forma dimos vida a un personaje. A mi me ayudaba con mis sesiones, a mi hija la alimentaba la fantasía, y poco a poco fuimos incorporando a Hercules en nuestra vida. Cuando estamos ante una situación que requiere cierto esfuerzo y sacrificio, Hercules aparece ante mi hija para animarla en ese momento, no siempre funciona, es cierto, pero no deja de dar cierto encanto a la situación.