El artesano contemplaba su obra. Todo parecía terminado, las galaxias, los distintos sistemas, las estrellas, los planetas y sus satélites. Todo había sido cuidadosamente fabricado y colocado en su sitio. Y fue así, Todo hecho con sumo cuidado, para que una vez se iniciara, Todo, funcionase para siempre en un perfecto equilibrio.
La tierra ocupaba uno de los sitios privilegiados de la obra, uno de los planetas milagro, por el momento estaba perfectamente acabada. La tierra
había sido cuidadosamente distribuida entre las grandes masas de agua que ocupaban la superficie terrestre. Sin embargo vista desde fuera daba una extraña sensación. Todo estaba quieto, estático, sin movimiento. El agua no se movía, igual que los planetas, los satélites, las estrellas. Aún el artesano estaba repasando la larga lista de cosas que había hecho y comprobando que Todo estuviera a la perfección antes del inicio. Vio que las distancias eran las correctas, las estrellas, encendidas un tiempo antes daban el aporte justo de luz y calor. Las orbitas establecidas eran las correctas para evitar impactos intraplanetarios. Había repasado cada uno de los detalles, con lo que inspiro, contuvo el aliento por un tiempo y espiro con delicadeza provocando que ese soplo se extendiese por toda la creación, y allá donde fuera posible surgieran las más diversas formas de vida, todas con una esencia de ese
artesano, para que así el perfecto equilibrio no se rompiera nunca.
Un rato después volvió a inspirar, y de nuevo contuvo el aliento por un tiempo, y de nuevo espiro con delicadeza provocando que ese soplo iniciara la función que ya nunca acabaría. Y Todo comenzó a moverse. Y por un momento se fijó en la tierra…Maravilloso, se movía a la perfección desplazándose alrededor del sol mientras giraba sobre sí mismo. Genial!
Los mares acompañaban ese movimiento inicial, se fueron formando las primeras olas que se lanzaban sobre la tierra como si quisieran saborearla. La temperatura fue construyendo los primeros hielos en las partes donde menos incidía el sol, mientras en el resto el agua se iba calentando comenzando a hacer de termostato de todo el planeta.
Fuera del agua todo estaba quieto, no pasaba nada absolutamente. Grandes montones de tierra aguardaban que algo sucediera. No había ríos, no había nieve, no había nada.
Paso un tiempo cuando la temperatura de la atmósfera permitió las primeras evaporaciones de agua. Empezaron a condensarse pequeñas partículas de agua en el techo del mundo formando las primeras nubes.
De pronto la condensación permitió que se formase la primera gota de agua en la atmósfera, y bien por la gravedad, o por la sed que la tierra tenía, esta se precipito al vacío produciendo un zumbido que resonó en todo el planeta. Mientras la gota de agua atravesaba el cielo, el zumbido se volvía cada vez más y más agudo, hasta que impacto contra el suelo terrestre produciendo una gran detonación cuyo eco quedó como suspendido durante varios segundos. Ese impacto provocó que la gota de agua se desintegrara en miles de partículas que no dejaron rastro ninguno al ser absorbidas inmediatamente por la tierra. Durante un rato no volvió a suceder nada más. Y de pronto el cielo entero se oscureció dando lugar a la primera tormenta que se producía de forma conjunta en todo el planeta.
En uno de los planetas milagro, es
te acontecimiento fue el inició de un desarrollo de acontecimientos preciosos, bellos, inimaginables, y de una importancia suprema. Que nosotros estemos aquí, cientos de millones de años después, paseando entre ríos, praderas, valles, dando formas a las nubes, conmovidos al fin y al cabo por los resultados de cientos de millones de tormentas, es de entre todas las posibles conclusiones, una gran fortuna. Y en estos tiempos en que muchas veces pensamos los daños y destrozos que hacemos al planeta, deberíamos reconsiderar de igual manera los daños que nos hacemos a nosotros mismos. Es decir, si comparamos el estado de salud del planeta, con el estado de salud de la humanidad, claramente estamos en posición de preocuparnos primero por nosotros. Y seguro que si conseguimos algún cambio positivo, el planeta entero se beneficiará de ello. Al fin y al cabo vivimos en un lugar hecho para que funcione siempre en perfecto equilibrio.
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jueves, 28 de abril de 2016
La primera vez
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Carlos Armesto Alvarez
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lunes, 9 de agosto de 2010
CERVEZA
TANIS, El regalo de la Tierra y el Cielo.
Se sabe que hace muchos años, el cuidado de la tierra y el conocimiento de las plantas era atesorado por las mujeres. Mientras los hombres dejaban las tribus en busca de caza. Las mujeres eran las encargadas del cuidado de la labranza. Para ello estudiaban los ciclos de la naturaleza, conocían los momentos de mayor fecundidad de la tierra, cuando llegaban las lluvias, las épocas de celo de los animales que p
oco a poco domesticaban, así como el cuidado y las primeras lecciones que aprendían las nuevas generaciones de la tribu.Cuentan que tras una recogida de grano, Tanis, Xaman de la tribu hizo uno de los mayores descubrimientos en la historia de la humanidad. Tras unos días de lluvia antes del final del verano, observo como algo extraño estaba ocurriendo en los charcos formados alrededor de los montones del cereal recogido. Estudió con detenimiento cada uno de los charcos viendo que ninguno era igual, mantenían cierto parecido, puesto que todos estaban sujetos a los mismos procesos, pero su evolución señalaba ciertas diferencias.
Ocurrió que al caer la lluvia sobre el cereal, esta arrastro hasta el suelo las harinas, cascarillas y granos partidos, manteniéndose durante algunos días en continuo contacto con el agua de las precipitaciones. Pasado un tiempo, en las zonas donde la proporción de agua era mayor que la de grano, el resultado visible era bien distinto que en aquellas donde el agua estaba en menor medida que el grano.
Cuando Tanis observo esto, pensó que el cereal era el símbolo de la tierra, pues nacía de sus mismas entrañas, y al igual que esta era algo solido, material. Y el agua era el símbolo del cielo, pues tenía la capacidad de moverse y adaptarse a cualquier situación. La veían en estado sólido en los hielos del invierno, líquida en el curso de los ríos, y del cielo les llegaba con su mayor pureza. Asumió que el hombre en su correcta evolución debía mantener esas mismas cualidades. Era hijo de la tierra, sin ninguna duda, pero a medida que crecía en conocimiento y espíritu desarrollaba también cualidades más celestes, se convertía en un ser capaz de adaptarse a todas las circunstancias y situaciones saliendo airoso de las mayores dificultades. Y sobre todo, podía volar libre, sin estar atado a nada. Con lo que pensó, que aquella unión del cielo y la tierra, del agua y el cereal, podría ser un regalo para toda la humanidad. Y decidió estudiar con mayor dedicación este proceso. Comenzó entonces a juntar agua y cereal en distintas proporciones, y dejarlas varios días expuestas al aire. De modo que vio como aquellas mezclas tomaban vida, y así al resultado líquido de la mezcla, que se podía tomar como bebida lo llamo cerevisia, Fuerza de la tierra. Y aquel que se formaba como una masa densa, esponjosa, lo llamó panis.
Esta es una de las posibles explicaciones de cómo surgieron dos de los alimentos más extendidos y consumidos por todos los rincones del planeta, y que constituyen la base alimenticia del ser humano.
TANIS, fruto de la artesanía en el siglo XXI

¿Que es lo que hay detrás de la Cerveza para que se haya convertido en una de las bebidas más populares de todo el mundo? La fuerza de la tierra, sin duda. Lo que más me ha sorprendido fue descubrir el potencial del grano. Ver como conjugándolo con las distintas temperaturas del agua, se extrae diferentes notas de este. Hace un año mas o menos, antes de mi introducción al mundo de la elaboración, coincidí en un extraño lugar con un joven escocés. Mientras hablábamos de todo le recordé lo mucho que me gustaron las cervezas de su tierra. Y en ese momento el se llenó de pasión. Recuerdo como en su critica, su juicio sobre nuestras cervezas coincidió con lo que he aprendido recientemente. Y al la hora de hablar de la cerveza escocesa, había más que admiración en sus palabras. Y por primera vez escuche el merito que tenía llegar al fondo del grano, y sacar todo su potencial, toda su esencia.
Y sí, esa es la fuerza de la tierra. Porque no dejamos de hablar de un grano, un grano de cereal que bien puede ser cebada, trigo, maíz… Pero en cualquier caso, cereal. Y sin embargo se pueden, dependiendo del grado de malteo, de tueste, de la temperatura/tiempo de maceración, rescatar toques afrutados, toques de regaliz, caramelo… un solo grano contiene el potencial de toda la tierra. Y este es un proceso que ha de notarse en una buena cerveza, que efectivamente se ha trabajado ese potencial, y que ahora está presente en esa bebida.
El agua, es el elemento mágico, alquímico, es como la pantalla de cine que va a recoger toda la información de los ingredientes, y los sostiene. Como el porteador que lleva toda la capacidad alimenticia, aromática, gaseosa, etc que hay en la bebida. Con los mismos ingredientes gracias solamente al agua, podemos hacer cervezas muy diferentes, por la temperatura en que trabajemos con esta, hasta el tipo de agua que dispongamos. El agua, como elemento básico de nuestra estructura es el mejor componente para vehiculizar toda esa fuerza de la tierra de manera que nosotros podamos sacarla todo el rendimiento.
El lúpulo, ese gran desconocido, enriquece la bebida con sus infinitas cualidades, la más apreciable es el balance de sabor y aroma, entre el dulzor de la malta y el amargor de este. Sin embargo potencia o facilita la acción de las levaduras, protege la cerveza como elemento antibiótico que es. También posee propiedades relajantes, estimula el apetito…
La levadura, o mejor dicho, Las Levaduras… que son cientos de miles las que realmente hacen la cerveza. Ya que sin ellas no tendríamos más que un mosto, en lugar de esa bebida suavemente espiritosa, con su carbonatación y su corona blanca, o dorada…. Esos pequeños microorganismos unicelulares son los qu
e alimentándose de los azucares propios de la malta, provocan la fermentación. Dejándonos a mayores un gran aporte energético, vitamínico, ayudan a regular sistemas de nuestro organismo, a participar en procesos de drenaje…En resumen, vemos que los cuatro ingredientes básicos para la elaboración de Cerveza; Malta, Agua, Lúpulo y Levadura, son de manera independiente todo un regalo para nuestro organismo. Y además cuando se conjugan con maestría se convierten en todo un placer, en una bebida que puede estar acompañando a la humanidad casi desde sus orígenes. Y que si recuperamos en su elaboración su valor alimenticio, aparte de tener una cerveza más deliciosa, estaremos disfrutando de un regalo del cielo y de la tierra. Pero para ello no podemos conformarnos con cualquiera. Hemos de ir en busca de la Artesanía.
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